En Romanos 16:7, Pablo manda saludos a Junias, quien se cree mujer por muchos, posiblemente la mayoría de, académicos, y esto porque la palabra griega es feminina. Algunos de los más reconocidos académicos del Nuevo Testamento, incluyendo Bart Ehrman, han sugerido que ella fue apóstol. Es interesante que, en la versión 2009 que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días comisionó de la traducción Reina-Valera de la Biblia, Pablo dice que Andrónico y Junias “son muy estimados por los apóstoles.” En la versión 1960, que anteriormente fue usado por miembros de la Iglesia, así como en la versión 1909, de cual se basa la versión 2009, se lee que “son muy estimados [“insignes” en la versión 1909] entre los apóstoles.” La Iglesia no ha dado ninguna razón revelatoria para la decisión, y no creo que se puede justificar por la lingüística. Parece haber sido una decisión administrativa para desalentar a los miembros de considerar la posibilidad de un apóstol feminino.

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Al-Jazeera English reporta que la patrulla fronteriza de los Estados Unidos ha estado matando a Mexicanos en su propio país, disparando sus armas a través de la frontera. Sigue una traducción del artículo que he hecho deprisa:

Matanzas trans-fronterizas

En Octubre de 2012, un agente de la Patrulla Fronteriza Estadounidense disparó su arma por el cerco de 7 metros que separa Nogales, Arizona de Nogales, Mexico y mató a un joven Mexicano desarmado de 16 años de edad, pasando 10 balas por su cuerpo.

Este no fue un caso único por un agente corrupto, más bien era el más reciente de una serie de disparos trans-fronterizos que provocan preguntas importantes sobre el control y responsabilidad de la Patrulla Fronteriza. En los últimos tres años, agentes de la patrulla fronteriza han matado a seis Mexicanos en su propia tierra, disparando a través de la linea para amenazar y herir aun más.

Un hombre recibió una bala mientras almorzaba con su familia en las orillas del Río Grande. Un joven de 15 años de edad fue pegado entre los ojos por una bala presuntamente por aventar piedras.

No se han traido acción disciplinaria ni cargos criminales contra los policías fronterizos en ninguno de estos casos, y las cortes estadounidenses han rechazado denuncios hechos por las familias de las víctimas, alegando que los ciudadanos Mexicanos no tienen las mismas protecciones constitucionales como los ciudadanos estadounidenses, dando a los agentes la libertad de actuar impunemente.

Hay que pensar dos veces antes de hacer algo para el gobierno de los Estados Unidos. Te traicionará.

Soy pacifista. No pienso que ninguna persona debe ser soldado. No obstante, reconozco que en la mayoría de casos los soldados son decepcionados por el gobierno por cual trabajan (y en varios, a la fuerza tienen que servir). Les dicen que están defendiendo la patria y protegiendo la libertad cuando en realidad están enriqueciendo unos empresarios influyentes con la sangre de ellos mismos y de extranjeros. Les dan honores y los tratan como héroes, y puede ser difícil reconocer la diferencia entre la propaganda del gobierno y la realidad. ¿Quién quiere creer que su gobierno está promoviendo falsedades?

Se han documentado miles de casos de veteranos que han servido en las fuerzas armadas de los Estados Unidos para luego ser deportados. Muchos han servido en guerras como en Irak, y regresaron con TEPT. Y la mayoría de ellos nunca pensó que era posible que fueran deportados del país por cual estaban dispuestos a sacrificar sus vidas. En muchos casos han afirmado que el reclutador les dijo que al alistar automaticamente serían ciudadanos con los mismos derechos de cualquier otro. Después averiguan que fue una mentira.

Tratar a los extranjeros como desechables — bienvenidos mientras sean útiles, y tirados como basura después — no es un problema limitado a los Estados Unidos. Pero los Estados Unidos es uno de las peores naciones para eso cuando debe ser un ejemplo. Exijamos que todos seamos tratados con la dignidad que le corresponde a cada ser humano…

Visto en Facebook:

terroristadefinida

No sé quién es el autor original, pero probablemente es mejor así; seguramente los Estados Unidos lo considerarían terrorista también, por haber hecho esta imagen…

Para los que no sabían, hoy la hermana Jean A. Stevens, Primera Consejera en la Presidencia General de la Primaria, dio la última oración en la primera sesión de la Conferencia General. Es la primera vez en la historia de la Iglesia que una mujer ha ofrecido una oración en la Conferencia General. Cosa pequeña, a lo mejor, pero un paso importante hacia la igualdad. La foto vino del blog Feminist Mormon Housewives.

Jean A. Stevens

Y pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y he aquí, hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y acercándose al sepulcro, removió la piedra y se sentó sobre ella. Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Y respondiendo el ángel, dijo a las mujeres: No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, así como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas se acercaron, y abrazaron sus pies y le adoraron.

Mateo 28:1-9

La pascua, como sabemos, es la celebración de la resurrección de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado. En nuestros discursos y nuestras lecciones en la iglesia, hemos perdido casi toda el significado de la resurrección: Hemos hablado de ella como un asunto meramente metafísico. Enseñamos que por medio de la resurrección todos volveremos a vivir después de la muerte, y en nuestras enseñanzas esto es la relación que la resurrección tiene con la expiación. Tan importante que es lo metafísico, la verdadera liga entre la resurrección y la expiación también se trata de la ética.

Para entender esto, necesitamos preguntarnos, ¿Qué es la expiación? Necesitamos ir más allá que la simple afirmación que “Jesús sufrió y murió por nuestros pecados.” ¿Qué quiere decir eso? Si estamos enseñando, como solemos hacer, que Jesús aceptó un castigo en lugar de nosotros, entonces ya perdimos el significado de la resurrección. En ese caso, estamos adorando un dios tan cruel y sangriente que no nos quiere perdonar a menos que su propio hijo este torturado y asesinado. Esto no puede ser el caso; tal dios no es digno de adoración. Joshua Madson elaboró el problema con este punto de vista:

esta falta de participar en la expiación y en vez de hacerlo ver a Jesús solamente como una sustitución crea una vasija vacía cuyo propósito parece más como un chivo expiatorio que un individuo con una vocación o una obra que cumplir. Desconecta la vida de Jesús, donde encontramos sus palabras, hechos, y su visión del reino de Dios, y en su lugar nos da un icono.

No. La gracia no es un asunto legal en que hay un precio que se tiene que pagar. La gracia se basa en amor. Entonces, cuando escuchamos que Jesús murió por nuestros pecados, en vez de pensar que murió en lugar de nosotros, debemos pensar que murió por culpa de nosotros, es decir, porque instituimos y mantenemos una sociedad que se basa en la violencia. Jesús murió porque su existencia — su ejemplo y sus enseñanzas — fue una amenaza para los poderes políticos. El nos mandó crear una sociedad alternativa; nos invitó ser parte del reino de Dios, una sociedad justa sin lucro y sin violencia. Hasta hoy en día los gobiernos están matando personas — particularmente en Latinoamérica — que atrevan creer en tales ideas.

Eso es lo que da significado a la resurrección. Jesús estuvo en contra de poderes basados en violencia, y esos poderes respondieron de la única manera que conocían — y siguen respondiendo así hoy. Jesús no respondió con violencia; ni el ni su Padre utilizó la violencia para su protección. Mateo nos dice: “Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hirió a un siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.” (Mateo 26:51-52) En vez de usar violencia para proteger a Jesús o para castigar a sus asesinos, Dios solucionó la situación con el mejor castigo — un castigo sin violencia — para los que quisieron que Jesús estuviera muerto. Les dijo, “no.”

Con la resurrección Dios nos enseñó como realmente se efectua la justicia. Violencia a cambio de violencia no es justicia. Castigos para los delincuentes no son justicia — solamente aplacan nuestros instintos sangrientes. La verdadera justicia es una rectificación del daño que el pecado causó. La verdadera justicia no es un castigo para el pecador; es una curación para su víctima. Es una restauración de lo que fue perdido, no un daño por otro daño. Por eso el mensaje de Jesús fue el amor hacia nuestros enemigos y el perdón para los que nos hicieron daño, y que esto es la nueva ley en lugar del antiguo “ojo por ojo.” Esto es el verdadero sentido de la resurrección y también de la expiación.

Ayer el diario The Salt Lake Tribune imprimió una carta bajo el título “Mujer, conoce tu lugar.” Esta carta fue escrito por un miembro de la iglesia que está ofendido de la idea de una mujer dirigiendo la oración en conferencia general (cosa que, según rumores, va a pasar en esta conferencia por primera vez en la historia de la iglesia). Entre otras cosas, la carta dice:

El Apóstol Pablo dijo divinamente en 1 Corintios 13:34-35: “Vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como dice también la ley. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.”

La mujer fue creada para el hombre; este mundo se hizo para que los hombres dirijeran las familias y las oraciónes. El hombre fue creado en el imagen de Dios — no en el imagen de una mujer.

Desafortunadamente esta actitud no es tan poco común. Recientemente un grupo de mujeres decidió llevar pantalones a la iglesia un domingo para fortalecer su valor y encontrar a sus hermanas espirituales que sufren de un sentimiento de desigualdad. Aunque no hay regla contra lo que hicieron — la iglesia respondió a las noticias del evento diciendo: “Generalmente se les insta a los miembros de la iglesia a llevar puesta su mejor ropa para mostrar respeto al Salvador, pero nuestros consejos no van mas allá que eso” — muchos miembros más conservadores fueron muy ofendidos de la idea de una mujer en pantalones. Varios escribieron sentimientos similares a lo siguiente en la página de Facebook de ese grupo:

Lo chistoso de este grupo es que están peleando para “igualdad” por medio de llevar pantalones. ¿En verdad? Yo respeto a las mujeres, pero no respeto a tontas feministas putas que están arruinando las tradiciones y los estandares de nuestra cultura y nuestra religión. Me gustaría felicitar a las personas de esta página por hacer un gran paso hacía atrás para la feminidad. Perderán más repeto que ganan con este movimiento.

Esta actitud es gran problema en sí, pero también es causa de mucha animosidad contra la iglesia. ¿Cómo podemos compartir el evangelio — las buenas noticias que Dios ama a todos sus hijos — si estamos enseñando por nuestros actos qué solamente pensamos que la mitad de ellos tienen valor? O, mejor dicho, ¿Qué podemos hacer para cambiar estas actitudes y fomentar un respeto entre nosotros para todos los hijos e hijas de nuestro Padre y Madre Celestial?

Es interesante mencionar en este contexto la historia de Lilit. Lilit fue un demonio femenino del foclore judío medieval — se consideraba que era la primera esposa de Adán. Según la leyenda, ella fue hecha al mismo tiempo que Adán, cuando “creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:27) Lilit pronto abandonó a Adán cuando éste quiso dominar a ella. Rehusó ser sumisa, diciendo: “Yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual.” Entonces Dios creó a Eva de la costilla de Adán (Génesis 2:21-22). Lilit fue considerada demonio por el patriarcado que tuvo miedo de la mujer liberada. Ella es la verdadera Eva — desde comer del fruto el destino de Eva era volverse Lilit, es decir, liberarse y reclamar su propio lugar como igual de Adán. Ha sido una larga historia con más éxito en algunas épocas que en otras. Me hace querer preguntar si mi esposa dejará que nombremos a nuestra hija “Lilit.”

Tal vez es más interesante mencionar a Junia, el apóstol femenino. En Romanos 16:7 Pablo dice: “Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los que son muy estimados por los apóstoles, quienes también fueron antes de mí en Cristo.” En los manuscritos más antiguos del nuevo testamento — y por tanto en muchas traducciones de la biblia — dice “Junia” en vez de “Junias” (dos manuscritos hasta dicen “Julia”). “Junia” es nombre femenino. Además de eso, muchas traducciones prefieren “muy estimados entre los apóstoles” o “prominentes entre los apóstoles” en vez de “muy estimados por los apóstoles.” Varios teólogos modernos creen que Junia realmente fue una mujer apóstol. Los manuscritos fueron cambiados en la edad media para decir “Junias” — un nombre masculino — en lugar de “Junia.” Obviamente una mujer apóstol es un verdadero peligro para el patriarcado.

Pero tampoco necesitamos salir de nuestra tradición religiosa para encontrar apoyo para igualdad entre hombre y mujer. Hasta José Smith estaba preparando para dar el sacerdocio a las mujeres justo antes que murió. Después de la organización de la Sociedad de Socorro les dijo a las hermanas que iba a “hacer de esta Sociedad un reino de sacerdotes como en los días de Enoc — como en los días de Pablo.” (En 1992 un Presidente de los Setenta, Loren C. Dunn, quitó esas palabras de una exhibición del Museo de Arte e Historia de la Iglesia.) También les dijo a las hermanas de la nueva Sociedad de Socorro que “se les iba a dar las llaves del reino para que pudieran identificar toda cosa falsa, así como a los élderes.” Después de la muerte de José Smith, las cosas cambiaron casi inmediatamente, con Brigham Young diciendo: “Las mujeres no tienen derecho de meterse en los asuntos del Reino de Dios.” No obstante, las mujeres siguieron dando bendiciones a los enfermos en el templo por muchos años después, en ciertas ocasiones hasta ungiendo al enfermo con aceite.

Hemos viajado muy lejos de lo normal en esta lectura, y quizás será un poquito incómodo para algunos, pero la plenitud del evangelio incluye la igualdad entre mujeres y hombres. Mientras consideramos a Lilit como demonio, no entendemos la igualdad; estamos atrapados en las actitudes de los hombres mencionados arriba quienes son, en verdad, una vergüenza para los verdaderos SUD. En el aspecto de igualdad debemos seguir a Jesucristo y no necesariamente a palabras misóginas que se atribuyen a Pablo. Hasta que sigamos el ejemplo del Salvador, no estamos disfrutando de todas las bendiciones que el Señor nos tiene preparadas, ni tampoco estamos preparados para Su venida.

Espero que las mujeres de la iglesia puedan conocer su lugar. Está en el púlpito, con igualdad con los hombres.

Alyssa Peterson

Spc. Alyssa Peterson. Foto del Daily Kos blog.

Alyssa Peterson, una ex-misionera con talento para los idiomas, acababa de recibir su diploma en sicología. No tuvo ninguna razón para dudar lo que sus padres, los medios de comunicación, y hasta los líderes en la iglesia siempre estaban diciendo: que su país, los Estados Unidos, estaba trayendo democracia al mundo y liberando los pueblos oprimidos. En un momento difícil para su nación, decidió hacer lo que parecía algo muy honorable: se juntó con el ejército. La joven soldado estudiaba árabe en preparación para trabajar como intérprete y interrogadora de prisioneros.

Mientras tanto, dos otros miembros de la iglesia también trabajaban para el gobierno estadounidense. Bruce Jessen era sicólogo, y estaba diseñando unos nuevos métodos de interrogación para la CIA. Esos métodos incluyeron la tortura de los prisioneros. Jay Bybee, abogado para la procuraduría general firmó unos documentos autorizando el uso del programa de tortura diseñado por Jessen con los prisoneros de la guerra contra el terrorismo.

Alyssa aprendió árabe sin ningún problema y el ejército la mandó a Tel Afar en el Medio Oriente. Amaba la gente de allá y le encantaba platicar con los encarcelados. A veces sus supervisores la regañaban por tener demasiado compasión para con los prisioneros. Durante su despliegue en Irak, llegaron las instrucciones para el nuevo programa de tortura. Ella inmediatemente se dio cuenta que lo que les pedían hacer fue malo, y rehusó participar en el programa. Hizo una denuncia con sus supervisores, pero en vez de escucharla, la castigaron.

No pudo creer que su país, que ella siempre pensaba honorable y una luz para el mundo, haría algo tan horrible. Probablemente pensaba en su religión también. ¿No le habían dicho en la iglesia que tenían que orar para los soldados, porque estaban también haciendo el trabajo del Señor al proteger la nación que El levantó? Los líderes de la iglesia no pudieron haberse equivocados: Son inspirados por Dios. Y Dios no haría tal cosa, ¿o sí? De repente su mundo ya no tenía sentido; las cosas no eran tan sencillas como siempre pensaba.

Los otros soldados se burlaban de ella. Sus supervisores le asignaron a prevención de suicidios, pero irónicamente, en la capacitación para esos deberes, aprendió escapar de su dilema. Se suicidó. Alyssa Peterson, una joven soldado que rehusó torturar a prisioneros y denunció el programa, pero no podía cambiar el mundo tan perverso, decidió también rehusar ser parte de ello. Prefirió morir en vez de traicionar su conciencia. Es un honor pertenecer a la misma iglesia como Alyssa.

A los villanos les fue mejor. Jay Bybee fue recompensado por su autorización del programa de tortura con un puesto como juez federal. Bruce Jessen fue llamado como obispo de su barrio en Spokane, WA, aunque renunció una semana después cuando pareció que iba a causar un escándalo para la iglesia.

También Jesucristo murió por su simpatía para con los inicuos y rechazados del mundo mientras los que apoyaron el gobierno disfrutaban de los beneficios del poder. Ellos, según Jesús, fueron los verdaderos inicuos.

La historia de Alyssa Peterson se publicó en el diario The Salt Lake Tribune, y también Ron Madson hizo mención de ella en el blog del Mormon Worker (versión inglés).

El concepto de Dios que tenemos los mormones crea unos problemas peculiares. En la luz de historias de violencia divina en el Antiguo Testamento, el problema del Dios que nos da el libre albedrío abre paso al problema aún más grande del deber de imitar: A diferencia de otras sectas de la Cristiandad, que tienen la flexibilidad de enseñar que el Rey Divino actúa de una manera y nos manda de otra–así permitiendo la posibilidad de una vocación pacifista bajo un Dios no pacifista, por ejemplo–según los mormones Dios quiere que sus seguidores imiten su ejemplo, porque ellos también están en el proceso de llegar a ser como Dios. Así que si Dios mata, debe haber situaciones en que se espera que el mormón matará también. Si Dios es violente en la causa del bien, entonces el Mormonismo debe ser una religión violenta.

La clave para resolver este dilema queda en el “menor” problema ya mencionada: el concepto del libre albedrío. El albedrío es uno de los conceptos que forma parte fundamental del Mormonismo, y yo propongo que la doctrina del libre albedrío requiere que Dios sea pacifista.

El albedrío es el derecho de actuar por sí mismo. Los mormones frequentemente lo equivocan con la idea de libre voluntad–un concepto metafísico que rechaza la dicotomía de atributos innatos y adquiridos que se encuentra en las ciencias modernas de la conducta. No obstante, el albedrío es un concepto ético y no metafísico. No implica nada sobre nuestra naturaleza ni de nuestra biología, ni en los efectos de nuestro ambiente y educación sobre nuestras decisiones. No requiere que busquemos excepciones en la física como la relación de indeterminación de Heisenberg, con cuales en vano tratamos de refutar el determinismo. Su única significancia es que Dios no nos forzará a actuar de cierta manera.

Hay una significancia importante en esa afirmación. Dios no usará la fuerza para obligarnos a actuar de cierta manera. Esta idea encuentre el apoyo de Doctrina y Convenios, si estamos de acuerdo de que Dios actúa por medio del sacerdocio: “Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero”–o sea, por medios pacíficos. Si Dios no usará la fuerza para efectuar su voluntad, entonces El es anarquista pacifista.

Esta idea causa algunos problemas con las escrituras, en particular con el Antiguo Testamento. Una lectura literal de las historias de los hechos violentes de Dios es completamente incompatible con la doctrina del libre albedrío. Afortunadamente, tenemos unas pistas para ayudarnos a saber cómo proceder. El templo, por ejemplo, nos enseña que no se debe tomar todo literalmente. Su instrucción de tomar metafóricamente el cuento de al creación es explícita: Nosotros somos Adán y Eva. Igualmente, historias de desastres y violencia en las escrituras presentan más la condición humana que la naturaleza de Dios. Además, cuando necesario, podemos acudirnos al concepto muy mormón de un canon falible.

La otra consequencia de un Dios pacifista es la necesidad de ser nosotros pacifistas también. Como mencioné arriba, el ideal del Mormonismo es seguir a Dios. La meta de cada mormón sincero es llegar a ser como Dios. Esencialmente, eso incluye ser pacifista–ser dispuesto a ser clavado a la cruz con Jesús antes de ejercer dominio sobre otros en contra de su voluntad. Satanás es quien viola el concepto del albedrío, y cada forma de violencia o coerción es una imitación de El. Así es que el sacerdocio funciona por medio de la persuasión en vez de ser un poder.

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“Y todas las cosas se harán de común acuerdo en la iglesia”

DOCTRINA Y CONVENIOS 26:2

Como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es nuestro deseo de cumplir fielmente nuestra obligación a nuestra iglesia por lo menos una vez al año dar a nuestra “voz y el común acuerdo” en cuanto a la asignación de los fondos que han sido y son en la actualidad siendo donados por nosotros para nuestra Iglesia.