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Para los que no sabían, hoy la hermana Jean A. Stevens, Primera Consejera en la Presidencia General de la Primaria, dio la última oración en la primera sesión de la Conferencia General. Es la primera vez en la historia de la Iglesia que una mujer ha ofrecido una oración en la Conferencia General. Cosa pequeña, a lo mejor, pero un paso importante hacia la igualdad. La foto vino del blog Feminist Mormon Housewives.

Jean A. Stevens

Y pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y he aquí, hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y acercándose al sepulcro, removió la piedra y se sentó sobre ella. Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Y respondiendo el ángel, dijo a las mujeres: No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, así como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas se acercaron, y abrazaron sus pies y le adoraron.

Mateo 28:1-9

La pascua, como sabemos, es la celebración de la resurrección de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado. En nuestros discursos y nuestras lecciones en la iglesia, hemos perdido casi toda el significado de la resurrección: Hemos hablado de ella como un asunto meramente metafísico. Enseñamos que por medio de la resurrección todos volveremos a vivir después de la muerte, y en nuestras enseñanzas esto es la relación que la resurrección tiene con la expiación. Tan importante que es lo metafísico, la verdadera liga entre la resurrección y la expiación también se trata de la ética.

Para entender esto, necesitamos preguntarnos, ¿Qué es la expiación? Necesitamos ir más allá que la simple afirmación que “Jesús sufrió y murió por nuestros pecados.” ¿Qué quiere decir eso? Si estamos enseñando, como solemos hacer, que Jesús aceptó un castigo en lugar de nosotros, entonces ya perdimos el significado de la resurrección. En ese caso, estamos adorando un dios tan cruel y sangriente que no nos quiere perdonar a menos que su propio hijo este torturado y asesinado. Esto no puede ser el caso; tal dios no es digno de adoración. Joshua Madson elaboró el problema con este punto de vista:

esta falta de participar en la expiación y en vez de hacerlo ver a Jesús solamente como una sustitución crea una vasija vacía cuyo propósito parece más como un chivo expiatorio que un individuo con una vocación o una obra que cumplir. Desconecta la vida de Jesús, donde encontramos sus palabras, hechos, y su visión del reino de Dios, y en su lugar nos da un icono.

No. La gracia no es un asunto legal en que hay un precio que se tiene que pagar. La gracia se basa en amor. Entonces, cuando escuchamos que Jesús murió por nuestros pecados, en vez de pensar que murió en lugar de nosotros, debemos pensar que murió por culpa de nosotros, es decir, porque instituimos y mantenemos una sociedad que se basa en la violencia. Jesús murió porque su existencia — su ejemplo y sus enseñanzas — fue una amenaza para los poderes políticos. El nos mandó crear una sociedad alternativa; nos invitó ser parte del reino de Dios, una sociedad justa sin lucro y sin violencia. Hasta hoy en día los gobiernos están matando personas — particularmente en Latinoamérica — que atrevan creer en tales ideas.

Eso es lo que da significado a la resurrección. Jesús estuvo en contra de poderes basados en violencia, y esos poderes respondieron de la única manera que conocían — y siguen respondiendo así hoy. Jesús no respondió con violencia; ni el ni su Padre utilizó la violencia para su protección. Mateo nos dice: “Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hirió a un siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.” (Mateo 26:51-52) En vez de usar violencia para proteger a Jesús o para castigar a sus asesinos, Dios solucionó la situación con el mejor castigo — un castigo sin violencia — para los que quisieron que Jesús estuviera muerto. Les dijo, “no.”

Con la resurrección Dios nos enseñó como realmente se efectua la justicia. Violencia a cambio de violencia no es justicia. Castigos para los delincuentes no son justicia — solamente aplacan nuestros instintos sangrientes. La verdadera justicia es una rectificación del daño que el pecado causó. La verdadera justicia no es un castigo para el pecador; es una curación para su víctima. Es una restauración de lo que fue perdido, no un daño por otro daño. Por eso el mensaje de Jesús fue el amor hacia nuestros enemigos y el perdón para los que nos hicieron daño, y que esto es la nueva ley en lugar del antiguo “ojo por ojo.” Esto es el verdadero sentido de la resurrección y también de la expiación.

Ayer el diario The Salt Lake Tribune imprimió una carta bajo el título “Mujer, conoce tu lugar.” Esta carta fue escrito por un miembro de la iglesia que está ofendido de la idea de una mujer dirigiendo la oración en conferencia general (cosa que, según rumores, va a pasar en esta conferencia por primera vez en la historia de la iglesia). Entre otras cosas, la carta dice:

El Apóstol Pablo dijo divinamente en 1 Corintios 13:34-35: “Vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como dice también la ley. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.”

La mujer fue creada para el hombre; este mundo se hizo para que los hombres dirijeran las familias y las oraciónes. El hombre fue creado en el imagen de Dios — no en el imagen de una mujer.

Desafortunadamente esta actitud no es tan poco común. Recientemente un grupo de mujeres decidió llevar pantalones a la iglesia un domingo para fortalecer su valor y encontrar a sus hermanas espirituales que sufren de un sentimiento de desigualdad. Aunque no hay regla contra lo que hicieron — la iglesia respondió a las noticias del evento diciendo: “Generalmente se les insta a los miembros de la iglesia a llevar puesta su mejor ropa para mostrar respeto al Salvador, pero nuestros consejos no van mas allá que eso” — muchos miembros más conservadores fueron muy ofendidos de la idea de una mujer en pantalones. Varios escribieron sentimientos similares a lo siguiente en la página de Facebook de ese grupo:

Lo chistoso de este grupo es que están peleando para “igualdad” por medio de llevar pantalones. ¿En verdad? Yo respeto a las mujeres, pero no respeto a tontas feministas putas que están arruinando las tradiciones y los estandares de nuestra cultura y nuestra religión. Me gustaría felicitar a las personas de esta página por hacer un gran paso hacía atrás para la feminidad. Perderán más repeto que ganan con este movimiento.

Esta actitud es gran problema en sí, pero también es causa de mucha animosidad contra la iglesia. ¿Cómo podemos compartir el evangelio — las buenas noticias que Dios ama a todos sus hijos — si estamos enseñando por nuestros actos qué solamente pensamos que la mitad de ellos tienen valor? O, mejor dicho, ¿Qué podemos hacer para cambiar estas actitudes y fomentar un respeto entre nosotros para todos los hijos e hijas de nuestro Padre y Madre Celestial?

Es interesante mencionar en este contexto la historia de Lilit. Lilit fue un demonio femenino del foclore judío medieval — se consideraba que era la primera esposa de Adán. Según la leyenda, ella fue hecha al mismo tiempo que Adán, cuando “creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:27) Lilit pronto abandonó a Adán cuando éste quiso dominar a ella. Rehusó ser sumisa, diciendo: “Yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual.” Entonces Dios creó a Eva de la costilla de Adán (Génesis 2:21-22). Lilit fue considerada demonio por el patriarcado que tuvo miedo de la mujer liberada. Ella es la verdadera Eva — desde comer del fruto el destino de Eva era volverse Lilit, es decir, liberarse y reclamar su propio lugar como igual de Adán. Ha sido una larga historia con más éxito en algunas épocas que en otras. Me hace querer preguntar si mi esposa dejará que nombremos a nuestra hija “Lilit.”

Tal vez es más interesante mencionar a Junia, el apóstol femenino. En Romanos 16:7 Pablo dice: “Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los que son muy estimados por los apóstoles, quienes también fueron antes de mí en Cristo.” En los manuscritos más antiguos del nuevo testamento — y por tanto en muchas traducciones de la biblia — dice “Junia” en vez de “Junias” (dos manuscritos hasta dicen “Julia”). “Junia” es nombre femenino. Además de eso, muchas traducciones prefieren “muy estimados entre los apóstoles” o “prominentes entre los apóstoles” en vez de “muy estimados por los apóstoles.” Varios teólogos modernos creen que Junia realmente fue una mujer apóstol. Los manuscritos fueron cambiados en la edad media para decir “Junias” — un nombre masculino — en lugar de “Junia.” Obviamente una mujer apóstol es un verdadero peligro para el patriarcado.

Pero tampoco necesitamos salir de nuestra tradición religiosa para encontrar apoyo para igualdad entre hombre y mujer. Hasta José Smith estaba preparando para dar el sacerdocio a las mujeres justo antes que murió. Después de la organización de la Sociedad de Socorro les dijo a las hermanas que iba a “hacer de esta Sociedad un reino de sacerdotes como en los días de Enoc — como en los días de Pablo.” (En 1992 un Presidente de los Setenta, Loren C. Dunn, quitó esas palabras de una exhibición del Museo de Arte e Historia de la Iglesia.) También les dijo a las hermanas de la nueva Sociedad de Socorro que “se les iba a dar las llaves del reino para que pudieran identificar toda cosa falsa, así como a los élderes.” Después de la muerte de José Smith, las cosas cambiaron casi inmediatamente, con Brigham Young diciendo: “Las mujeres no tienen derecho de meterse en los asuntos del Reino de Dios.” No obstante, las mujeres siguieron dando bendiciones a los enfermos en el templo por muchos años después, en ciertas ocasiones hasta ungiendo al enfermo con aceite.

Hemos viajado muy lejos de lo normal en esta lectura, y quizás será un poquito incómodo para algunos, pero la plenitud del evangelio incluye la igualdad entre mujeres y hombres. Mientras consideramos a Lilit como demonio, no entendemos la igualdad; estamos atrapados en las actitudes de los hombres mencionados arriba quienes son, en verdad, una vergüenza para los verdaderos SUD. En el aspecto de igualdad debemos seguir a Jesucristo y no necesariamente a palabras misóginas que se atribuyen a Pablo. Hasta que sigamos el ejemplo del Salvador, no estamos disfrutando de todas las bendiciones que el Señor nos tiene preparadas, ni tampoco estamos preparados para Su venida.

Espero que las mujeres de la iglesia puedan conocer su lugar. Está en el púlpito, con igualdad con los hombres.

Alyssa Peterson

Spc. Alyssa Peterson. Foto del Daily Kos blog.

Alyssa Peterson, una ex-misionera con talento para los idiomas, acababa de recibir su diploma en sicología. No tuvo ninguna razón para dudar lo que sus padres, los medios de comunicación, y hasta los líderes en la iglesia siempre estaban diciendo: que su país, los Estados Unidos, estaba trayendo democracia al mundo y liberando los pueblos oprimidos. En un momento difícil para su nación, decidió hacer lo que parecía algo muy honorable: se juntó con el ejército. La joven soldado estudiaba árabe en preparación para trabajar como intérprete y interrogadora de prisioneros.

Mientras tanto, dos otros miembros de la iglesia también trabajaban para el gobierno estadounidense. Bruce Jessen era sicólogo, y estaba diseñando unos nuevos métodos de interrogación para la CIA. Esos métodos incluyeron la tortura de los prisioneros. Jay Bybee, abogado para la procuraduría general firmó unos documentos autorizando el uso del programa de tortura diseñado por Jessen con los prisoneros de la guerra contra el terrorismo.

Alyssa aprendió árabe sin ningún problema y el ejército la mandó a Tel Afar en el Medio Oriente. Amaba la gente de allá y le encantaba platicar con los encarcelados. A veces sus supervisores la regañaban por tener demasiado compasión para con los prisioneros. Durante su despliegue en Irak, llegaron las instrucciones para el nuevo programa de tortura. Ella inmediatemente se dio cuenta que lo que les pedían hacer fue malo, y rehusó participar en el programa. Hizo una denuncia con sus supervisores, pero en vez de escucharla, la castigaron.

No pudo creer que su país, que ella siempre pensaba honorable y una luz para el mundo, haría algo tan horrible. Probablemente pensaba en su religión también. ¿No le habían dicho en la iglesia que tenían que orar para los soldados, porque estaban también haciendo el trabajo del Señor al proteger la nación que El levantó? Los líderes de la iglesia no pudieron haberse equivocados: Son inspirados por Dios. Y Dios no haría tal cosa, ¿o sí? De repente su mundo ya no tenía sentido; las cosas no eran tan sencillas como siempre pensaba.

Los otros soldados se burlaban de ella. Sus supervisores le asignaron a prevención de suicidios, pero irónicamente, en la capacitación para esos deberes, aprendió escapar de su dilema. Se suicidó. Alyssa Peterson, una joven soldado que rehusó torturar a prisioneros y denunció el programa, pero no podía cambiar el mundo tan perverso, decidió también rehusar ser parte de ello. Prefirió morir en vez de traicionar su conciencia. Es un honor pertenecer a la misma iglesia como Alyssa.

A los villanos les fue mejor. Jay Bybee fue recompensado por su autorización del programa de tortura con un puesto como juez federal. Bruce Jessen fue llamado como obispo de su barrio en Spokane, WA, aunque renunció una semana después cuando pareció que iba a causar un escándalo para la iglesia.

También Jesucristo murió por su simpatía para con los inicuos y rechazados del mundo mientras los que apoyaron el gobierno disfrutaban de los beneficios del poder. Ellos, según Jesús, fueron los verdaderos inicuos.

La historia de Alyssa Peterson se publicó en el diario The Salt Lake Tribune, y también Ron Madson hizo mención de ella en el blog del Mormon Worker (versión inglés).

El concepto de Dios que tenemos los mormones crea unos problemas peculiares. En la luz de historias de violencia divina en el Antiguo Testamento, el problema del Dios que nos da el libre albedrío abre paso al problema aún más grande del deber de imitar: A diferencia de otras sectas de la Cristiandad, que tienen la flexibilidad de enseñar que el Rey Divino actúa de una manera y nos manda de otra–así permitiendo la posibilidad de una vocación pacifista bajo un Dios no pacifista, por ejemplo–según los mormones Dios quiere que sus seguidores imiten su ejemplo, porque ellos también están en el proceso de llegar a ser como Dios. Así que si Dios mata, debe haber situaciones en que se espera que el mormón matará también. Si Dios es violente en la causa del bien, entonces el Mormonismo debe ser una religión violenta.

La clave para resolver este dilema queda en el “menor” problema ya mencionada: el concepto del libre albedrío. El albedrío es uno de los conceptos que forma parte fundamental del Mormonismo, y yo propongo que la doctrina del libre albedrío requiere que Dios sea pacifista.

El albedrío es el derecho de actuar por sí mismo. Los mormones frequentemente lo equivocan con la idea de libre voluntad–un concepto metafísico que rechaza la dicotomía de atributos innatos y adquiridos que se encuentra en las ciencias modernas de la conducta. No obstante, el albedrío es un concepto ético y no metafísico. No implica nada sobre nuestra naturaleza ni de nuestra biología, ni en los efectos de nuestro ambiente y educación sobre nuestras decisiones. No requiere que busquemos excepciones en la física como la relación de indeterminación de Heisenberg, con cuales en vano tratamos de refutar el determinismo. Su única significancia es que Dios no nos forzará a actuar de cierta manera.

Hay una significancia importante en esa afirmación. Dios no usará la fuerza para obligarnos a actuar de cierta manera. Esta idea encuentre el apoyo de Doctrina y Convenios, si estamos de acuerdo de que Dios actúa por medio del sacerdocio: “Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero”–o sea, por medios pacíficos. Si Dios no usará la fuerza para efectuar su voluntad, entonces El es anarquista pacifista.

Esta idea causa algunos problemas con las escrituras, en particular con el Antiguo Testamento. Una lectura literal de las historias de los hechos violentes de Dios es completamente incompatible con la doctrina del libre albedrío. Afortunadamente, tenemos unas pistas para ayudarnos a saber cómo proceder. El templo, por ejemplo, nos enseña que no se debe tomar todo literalmente. Su instrucción de tomar metafóricamente el cuento de al creación es explícita: Nosotros somos Adán y Eva. Igualmente, historias de desastres y violencia en las escrituras presentan más la condición humana que la naturaleza de Dios. Además, cuando necesario, podemos acudirnos al concepto muy mormón de un canon falible.

La otra consequencia de un Dios pacifista es la necesidad de ser nosotros pacifistas también. Como mencioné arriba, el ideal del Mormonismo es seguir a Dios. La meta de cada mormón sincero es llegar a ser como Dios. Esencialmente, eso incluye ser pacifista–ser dispuesto a ser clavado a la cruz con Jesús antes de ejercer dominio sobre otros en contra de su voluntad. Satanás es quien viola el concepto del albedrío, y cada forma de violencia o coerción es una imitación de El. Así es que el sacerdocio funciona por medio de la persuasión en vez de ser un poder.

Hace poco me he topado con este vídeo de M. Romney, candidato a candidato conservador a la presidencia de EE.UU.

Está en inglés, pero básicamente dice lo siguiente:

Entrevistador: Permítame que le pregunte sobre las palabras que escogió la otra noche: usted dijo que ya tenemos un líder que nos divide con amargas políticas de ENVIDIA.
Tengo curiosidad por la palabra ENVIDIA. ¿Quería Ud. Sugerir que cualquiera que cuestione las prácticas y procedimientos de Wall Street y las instituciones financieras y que cualquiera que tenga preguntas sobre la redistribución de la riqueza y el poder de este país es un ENVIDIOSO? ¿Es todo un tema de celos o de justicia?

 Romney: Sabe, creo que se trata de ENVIDIA, creo que se trata de guerra de clases. Creo que cuando tienes a un presidente alentando la idea de dividir América basándose en la idea del 99% contra el 1%, cuando aquellos que han tenido más éxito están en el 1%, has abierto un nuevo camino de concebir este país que es totalmente inconsistente con el concepto de “una nación bajo Dios”.
Y creo que el análisis final de los americanos les llevará a rechazarlo.

 Entrevistador: Entonces ¿No es posible cuestionarse en justicia la distribución de la riqueza sin ser visto como un ENVIDIOSO?

Romney: Sabe, creo que está bien hablar de esas cosas en habitaciones tranquilas, cuando se charla de impuestos y cosas así, pero el Presidente utiliza este tema como parte de su hoja de ruta de campaña. Adonde quiera que vayamos , o que vaya él, le oimos hablar de millonarios o billonarios, ejecutivos, Wall Street… es una táctica de ataque ENVIDIOSA y creo que fracasará.

Esta bonita entrevista me ha hecho recordar un artículo que leí hace años escrito por el que actualmente es el Presidente del Gobierno de España, en el que hablaba de un concepto asombroso para cualquiera que se denomine cristiano: LA ENVIDIA IGUALITARIA. El artículo lucía perlas como estas:

 “¿Por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria”

¿De verdad creen estos señores que todo es “yo tengo más que tú así que chincha rabiña la rabia te pica”? Y estos señores, ambos declarados cristianos practicantes, ¿qué piensan cuando leen que los primeros cristianos tenían todas las cosas en común?
¿Qué piensan cuando leen a los profetas condenar la codicia, el acaparamiento, la acumulación de bienes? Envidia, pensarán, envidia igualitaria es lo que tienen.

Capitalismo darwinista en su más pura esencia, la ley de la selva, el dominio del más fuerte. Eso es, ni más ni menos, lo que propugnan los que acusan a todo aquel que osa hablar de reparto equitativo como ENVIDIOSOS.

  • DyC 49:20 Pero no se ha dispuesto que un hombre aposea más que otro; por consiguiente, el mundo yace en el pecado.
  • DyC 38:26 Porque, ¿quién de vosotros, si tiene doce hijos que le sirven obedientemente, y no hace acepción de ellos, dice a uno: Vístete de gala y siéntate aquí; y al otro: Vístete de harapos y siéntate allí, podrá luego mirarlos y decir soy justo?
  • Hechos 4:32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía que era suyo nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
  • DyC 51:3 Por tanto, señalen Edward Partridge y aquellos a quienes él ha escogido, con los cuales estoy bien complacido, su porción a este pueblo, a cada hombre igual, según su familia, conforme a sus circunstancias, carencias y necesidades.
  • DyC  70:14 No obstante, en vuestras cosas temporales seréis iguales, y esto no de mala gana; de lo contrario, se retendrá la abundancia de las manifestaciones del Espíritu.
  • DyC 78:6 Porque si no sois iguales en las cosas terrenales, no podéis ser iguales en la consecución de cosas celestiales;

No, no es ENVIDIA señores privilegiados, es JUSTICIA. Porque la riqueza nace del trabajo de todos, pero un 1% la acumula mientras el 99% restante gime bajo el peso de la servidumbre.

Algún día los hombres…

  • Isaías 65:22 No edificarán para que otro habite ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los aárboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.

En las DyC (sección 121)  el Señor condena el injusto dominio.  También en la Perla de Gran Precio se puede leer que el malvado lucifer se echa de la sociedad celestial por pretender establecer un sistema de injusto dominio.

También las escrituras modernas justifican el establecerse leyes para proteger las sociedades terrenales contra atentados en forma de injusto dominio, porque tales atentados hacen violencia al albedrío de las almas de los hijos de los hombres.

Entonces es importante entender en que consiste el injusto dominio y saber donde se concentran los poderes de injusto dominio en la actualidad.

Les invito a Uds. lectores a contribuir sus ideas sobre este tema.

2 Sangregorda 4: 15 – 30

He aquí, os diré porqué me siento constreñida a hablar de política según mi entendimiento a través de este blog cuyas palabras tenéis delante de vosotros en este momento, como las de una que os habla desde lejos.

Y me comunico de muchas otras maneras, pero en estas entradas escribo las cosas que me preocupan concernientes al ámbito político, según mi entendimiento. Porque mi alma se deleita en comprender cómo aplicar las escrituras a nuestros tiempos, y mi entendimiento se regocija en las cosas de Dios, así que escribo para que mis hermanos entiendan que también mis opiniones políticas han sido alcanzadas a través de mi comprensión del evangelio.

  16 He aquí, mi alma se deleita en el Señor, y mi corazón medita continuamente las cosas que he visto y oído.

 Sin embargo, a pesar del testimonio que mi Dios me ha dado, y de mi estudio diligente, mi corazón no termina de estar del todo cómodo. Mi sentido gregario me hace sentir una especie de oveja negra, de ser extraño, de mormona al borde de la apostasía.  

Mis hermanos me asedian por mis convicciones, y en numerosas ocasiones se me dice que lo que yo pienso va en contra de los que han dicho las autoridades generales en alguna ocasión, y que si no pienso igual que los demás voy en contra de la iglesia y no sigo al Profeta.

Y además, cuando deseo regocijarme me acuerdo de que al otro lado del océano existe Glenn Beck, y pienso que muchos de mis líderes están de acuerdo con lo que dice, y esto me llena de desasosiego.   

Sin embargo, yo sé que tengo un testimonio, y sé que Dios me ha traído hasta aquí. Soy mormona, le pese a quien le pese,  y por tanto escribiré lo que me dicte mi corazón sin renunciar a mi lugar en el Reino, que ninguna persona me puede quitar mientras siga al Maestro.

Porque Jesucristo es mi Maestro, y a El adoro y adoraré siempre.  

Porque El me llamó, y fue precisamente por mi capacidad de cuestionar mis creencias que abrí mi corazón lo suficiente como para oír su voz y seguirle.

Porque El contestó mis oraciones, porque me da fortaleza, conocimiento e  inspiración.  

Porque he formado una familia eterna, y El me ha prometido que estaremos juntos para siempre, y yo Le creo.

Porque me ha dicho que puedo ser libre, que puedo perdonar y ser perdonada, que me ama y que debo ser una luz al mundo. Me ha dicho también que me está preparando un sitio en las moradas de su padre. Y yo le creo.

Así que si mi fé me conduce a seguir al Salvador, si entiendo y acepto las verdades trascendentales del evangelio ¿por qué he de sentirme extraña en su iglesia y dejar que otras personas me hagan sentir indigna? ¿Por qué he de plantearme si soy una mormona poco convencional o incluso qué estoy haciendo en la iglesia?

 Y ¿por qué he de preocuparme por escuchar a quienes me censuran hasta dejar que el maligno tenga lugar en mi corazón para destruir mi paz y contristar mi alma?

 ¡Despierta, alma mía! No te compliques más la vida. ¡Regocíjate, oh corazón mío, y no hagas caso de lo que te digan!

 No vuelvas a enojarte a causa de la prepotencia de quienes se sienten en posesión de la verdad. No debilites mi fuerza por motivo de las diferencias. Sigue defendiendo lo que te parece correcto porque no puedes ir en contra de tu conciencia.

  30 ¡Regocíjate, oh mi corazón, y clama al Señor y dile: Oh Señor, te alabaré para siempre! Sí, mi alma se regocijará en ti, mi Dios, y la roca de mi salvación.

Por Sangregorda

Hace unos días, tras compartir en facebook el artículo “EL CASO DEL SOCIALISMO EN EL LIBRO DE MORMON” uno de mis contactos me dijo que el socialismo y el Libro de Mormón eran incompatibles, dado que el socialismo eliminaba la libertad y el Libro de Mormón la promovía. Para ilustrar su punto me remitía a uno de los incontables artículos de la época post Macarthista (ya hablaremos de esto en otra entrada) en la que se detallaban las diferencias entre la Ley de Consagración y el socialismo, tomando siempre como paradigma socialista el modelo comunista soviético, ya que en caso contrario, tales diferencias no podrían ser tan llamativas y no convencerían a una audiencia mayormente norteamericana y republicana.

Yo, a mi vez, le remití a la declaración de principio de la Internacional Socialista, ya que igual que solicitamos a nuestros investigadores y críticos de la iglesia que lean lo que decimos nosotros antes de lo que dicen nuestros enemigos, creo que lo justo es hacer lo mismo con los demás, es decir, escuchar lo que tienen que decir antes de juzgarlos.

Esta persona que hablaba de la libertad probablemente no se esperaba lo que está escrito en el Capítulo II de la declaración, llamada “Los Principios – Libertad, Justicia y Solidaridad” que voy a repetir a continuación:

12. El socialismo democrático es un movimiento internacional por la libertad, la justicia social y la solidaridad. Su meta es un mundo en paz, en el que puedan realizarse estos valores fundamentales, en el que cada individuo pueda vivir una vida plena desarrollando su personalidad y sus capacidades, y en el que los derechos humanos y civiles estén amparados en el marco de una sociedad democrática.

13. La libertad es el resultado de esfuerzos individuales y colectivos que configuran de manera complementaria un mismo y único proceso. Todos los seres humanos tienen derecho a ser libres y a contar con las mejores oportunidades posibles para alcanzar sus metas y realizar sus capacidades. Pero esto sólo es posible si la humanidad entera triunfa en la lucha inmemorial por ser dueña de su historia y por asegurar que ninguna persona, clase, sexo, religión o raza se sirva de otra.

14. La justicia y la igualdad. La justicia es el fin de toda discriminación contra los individuos, la igualdad de derechos y oportunidades. Exige que las desigualdades sociales, mentales o físicas se vean compensadas, y que nadie dependa ni de los propietarios de los medios de producción ni de quienes poseen el poder político.

La igualdad es la expresión del valor idéntico de todos los seres humanos y la condición previa para el libre desarrollo de la personalidad humana. Una básica igualdad económica, social y cultural es la condición imprescindible para la diversidad individual y el progreso social.

La libertad y la igualdad no son contradictorias. La igualdad es la condición para el desarrollo de la personalidad individual. La igualdad y la libertad personal son indivisibles.

15. La solidaridad es general y universal. Se trata de la manifestación práctica de una humanidad común, de un sentimiento de identificación con las víctimas de la injusticia que las más importantes tradiciones humanistas acertadamente recomiendan y subrayan. La actual interdependencia mundial, sin precedentes en la historia, realza aún más el valor de la solidaridad, que se ha convertido en un imperativo para que la especie humana sobreviva.

16. Los socialistas democráticos atribuyen la misma importancia a estos tres principios fundamentales, libertad, igualdad y solidaridad, que son interdependientes. Cada uno de ellos es un requisito previo para los otros dos. Los conservadores y liberales, por el contrario, ponen de relieve la libertad individual a costa de la justicia y la solidaridad, y el comunismo pretendía lograr la igualdad y la solidaridad, a costa de la libertad.

(negrita y cursiva añadidas)

Uno de los puntos básicos de esta declaración de principios es la libertad, pero dice que la libertad NO ES POSIBLE a menos que haya igualdad y justicia.

Vayamos ahora al Libro de Mormón, en 4 Nefi:3 encontramos lo siguiente:

 3 Y tenían en común atodas las cosas; por tanto, no había ricos ni pobres, esclavos ni libres, sino que todos fueron hechos libres, y participantes del don celestial.

(negrita y cursiva añadidas)

Bien, parece que aquí hay una coincidencia significativa, el LdM nos dice que todos fueron hechos libres pero ¿como? ¿cual fué la condición previa? Nada menos que igualdad y justicia (reparto equitativo, justicia social).

Incluso Moroni, con su famoso estandarte de la libertad, luchaba contra aquellos que deseaban imponer una sociedad clasista, una sociedad desigual (Alma 51:21). Porque libertad e igualdad, como conceptos universales, como beneficio del pueblo, están estrechamente ligadas y no puede haber la una sin la otra.

La libertad es mucho más, muchísimo más, que no tener restricciones para amasar todo el dinero que a uno le sea posible.

Eso es, en cualquier caso,  una vil perversión de un concepto sagrado.

Young Moroni by Lester Yocum

Mi nuevo Moroni favorito: un Moroni de rasgos aindiados.

En la reciente conferencia general de nuestra iglesia se hizo mención del aniversario numero 75 del programa de bienestar de la iglesia.  Siempre en este contexto nuestros líderes nos aconsejan que seamos tan “self-reliant” como posible.
Desafortunadamente los traductores siempre transforman “self-reliant” a “autosuficiente,” que es otra cosa.  En inglés “self-sufficient” y “self-reliant” son dos conceptos distintos.  El primero quiere decir independiente. Es un contrario de colaboración.
Una persona que es “self-reliant” hace su parte en la colaboración, mas no es una isla independiente del grupo.  Tal persona es pro-activa en cuanto al bienestar propio sin ser egoísta.  Comparta su ayuda a los demás según sus talentos y recibe con acción de gracias según sus necesidades.
Como dijo el rey Benjamín, todos dependemos de Dios, así que es imposible ser “self-sufficient.”   La autosuficiencia es una ilusión.  Si somos autosuficientes, entonces ¿para qué sirve un Salvador?  Y ¿por qué nos insta el señor que seamos salvadores para con nuestro semejante en el monte de sión?
¿Acaso la vida es una competencia por lugar en el reino de Dios?
Las sagradas escrituras antiguas como modernas nunca nos mandan ser autosuficientes.  Sino siempre nos mandan a compartir y recibir según nuestras abilidades y necesidades:
Mosíah 18:27  Y además, Alma mandó que el pueblo de la iglesia diera de sus bienes, cada uno de conformidad con lo que tuviera; si tenía en más abundancia, debía dar más abundantemente; y del que tenía poco, sólo poco se debía requerir; y al que no tuviera, se le habría de dar.
Alma 1:26 Y cuando los sacerdotes dejaban su trabajo para impartir la palabra de Dios a los del pueblo, éstos también dejaban sus labores para oír la palabra de Dios. [Es evidente que obraban juntos en el campo.] Y después que el sacerdote les había impartido la palabra de Dios, todos volvían diligentemente a sus labores; y el sacerdote no se consideraba mejor que sus oyentes, porque el predicador no era de más estima que el oyente, ni el maestro era mejor que el discípulo; y así todos eran iguales y todos trabajaban, todo hombre según su fuerza.
Primer Corintios 12: 12Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
13Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
14Pues tampoco el cuerpo es un solo miembro, sino muchos.
15Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
16Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
17Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

21Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

25para que no haya división en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen por igual los unos por los otros.
26De manera que, si un miembro padece, todos los miembros padecen con él; y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
27Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, e individualmente sois miembros de él.
¿Creemos que las manos deben desarrollar un poder independiente de locomoción para no darles inconveniencia a los pies?
Jesús oró por la unidad:
3 Nefi 19:23 Y ahora, Padre, te ruego por ellos, y también por todos aquellos que han de creer en sus palabras, para que crean en mí, para que yo sea en ellos como tú, Padre, eres en mí, para que seamos uno.
Como resultado de su ministerio (del Cristo resucitado) entre ellos los nefitas y lamanitas vivieron en paz, unidad, justicia, y amór por casi docientos años.
La autosuficiencia o “self-sufficiency” tiene us aspecto fragmentario que es contrario a esa unidad.  Mas “self-reliance” contribuye a la confianza del grupo, porque cuando cada miembro hace la parte que le corresponde, hay harmonía y entendimiento.
Hermanos,  si conocen personas que interpretan los discursos de la conferencia o que traducen artículos para la Liahona, por favor, enseñenles la importancia de preservar la distinción entre las palabras “self-suffiency” y “self-reliance” en su traducción.  Los líderes siempre usan esta y nunca aquella, porque aquella representa una cualidad de carácter que es contraria al evangelio de Cristo.
¡Que sean sensibles a las circunstancias de sus humildes hermanos!